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Conversatorio: Escenarios para (re)pensar la ciudad. (III)

Según vosotros, ¿Cuáles serían los temas de debate principales en la situación del urbanismo actual?

 

EG. En realidad, en nuestra generación se han puesto de nuevo algunos temas principales encima de la mesa. Se ha aceptado el territorio amplio como escenario de ciudad por ejemplo. Ese tema ha abierto nuevas posibilidades de discusión. Los arquitectos jóvenes han tenido la posibilidad de replantearse nuevos paradigmas frente al pensamiento sobre la ciudad. Pero, por otra parte, la práctica urbanística se ha burocratizado absolutamente, ha rigidizado la posibilidad de plantear ideas nuevas.

 

JME. Ese es un tema capital y al que estoy dedicando un gran esfuerzo ahora. El formato legal cada vez está más desfasado respecto a los temas emergentes. La  sostenibilidad, la cohesión social, el problema del consumo del suelo son paradigmas ausentes de lo que es el protocolo de cualquier figura de planeamiento. En  la ley del 76 se introdujeron inputs nuevos,  como la vivienda social, el transporte…ahora también se deben introducir los nuevos inputs para innovar desde la práctica. La legislación no se da por enterada de que existe un cambio climático, hay un desfase intelectual dramático.

 

EG. Siempre lo ha habido.

 

JME. Hoy en día hacer bien un plan es hacerlo al margen, liberándose de ese corsé administrativo. No podemos olvidar que en urbanismo, la gestión, es lo instrumental es decir, lo accesorio, como la dirección de obra y el proyecto arquitectónico.

 

EG. En ese sentido, se piensa que los principios de planificación de un arquitecto son prescindibles, y se valoran más los despachos de abogados o una gran ingeniería que tienen poderosos instrumentos de gestión y medios de grupo. Y esto le quita la capacidad de innovación al urbanismo. Recuerdo una conversación con Bernardo Secchi en la que explicaba que no existía una teoría única, cada vez que hacía un plan nuevo tenía que hacer una teoría nueva. Para poder interpretar correctamente una ciudad, y valorar sus características, tenemos que ir reformulando incluso el esquema metodológico a través del cual nos aproximamos a ella. Sólo una teoría aplicada sirve para poder realizar un plan. Y es más, eso responde a la necesidad de actualización de los requerimientos de la planificación.

 

JME. Das en el clavo, ahora hay que reivindicar un urbanismo de autor en el sentido de responsable. Reactivar la dimensión ética del urbanismo. Decisiones hay siempre, o las toman los urbanistas o las toman otros. De ahí la importancia de los procesos de participación como forma de incidir del ciudadano en las decisiones sobre su entorno.

 

EG. La actividad del urbanista es pública desde el primer momento, no se puede meter en una caja. Este es el debate esencial que se va a plantear en los próximos años más allá de la interdisciplinareidad, etc…

Sobre la teoría me gustaría hacer un apunte adicional. Como el urbanismo intenta resolver problemas reales de las ciudades, históricamente ha pasado de los problemas de las grandes a las pequeñas,  de los espacios más burocratizados a menos, ese tránsito nos ha llevado a algunos errores. Este ha sido el montaje del urbanismo desde el s XIX, y en estos momentos es completamente inadecuado. Hay q reflexionar sobre esa cuestión, sobre cada territorio, sobre sus particularidades.

 

JME- Efectivamente eso ha contribuido a la uniformización legislativa, y ha creado muchas constricciones conceptuales previas. Eso ha llevado muchas veces a un divorcio entre teoría y práctica.

 

 

 

Hacia qué práctica urbanística? es una entrevista publicada en el número 11 de VPOR2 Revista de Vivienda. Iremos recogiendo extractos en este blog.