Urban 13.04 PGOU Segovia

El Plan General de Ordenación Urbana de Segovia

Segovia concentra valores naturales, paisajísticos y patrimoniales elevados en un marco local marcado por una voluntad compartida de superar una crisis histórica. El proceso de definición de un modelo territorial para el municipio y su materialización en el Plan General de Ordenación Urbana refleja estos puntos de partida y la incidencia de algunas condiciones comunes a la producción del planeamiento en el contexto español reciente. El artículo expone el marco de referencia tanto ambiental como socioeconómico, el contexto de planeamiento preexistente y las características de la nueva propuesta, y reflexiones sobre la complejidad de la articulación con el resto de iniciativas sobre el territorio, relatando algunas innovaciones introducidas por el Plan General en diversos aspectos relativos a la protección del patrimonio y la articulación con la escala arquitectónica.

El marco de referencia

El medio físico cobra relevancia en Segovia por sus altos valores. El sureste del término municipal, que se corresponde con el antiguo término municipal de Revenga, marca el inicio del paisaje serrano, con encinares y fresnedas y un núcleo tradicional cabecera del antiguo municipio, que conserva la impronta de la trashumancia en su trazado, a través de su vinculación a los grandes itinerarios entre Extremadura y Soria. La presencia de este paisaje en el imaginario colectivo se alimenta además de su visibilidad desde el mirador de la Canaleja, en el acceso a la ciudad alta desde el Acueducto, lo que motiva la protección de esta vista, y de la continuidad que brinda la cacera de Navalcaz (inicio del acueducto) desde los espacios libres de los planes parciales de la década de 1970 hasta la sierra, un paseo muy apreciado por lo segovianos. El suroeste del término municipal, la cuenca del Milanillos, presenta un paisaje diferente, en el que ya se aprecian con más claridad los rasgos de la gran llanura cerealista del valle del Duero. Parte del término está incluido en figuras de la Red Natura 2000 y en zonas críticas de conservación del Águila Imperial y de Cigüeña Negra. La trama humanizada histórica se ve pautada por una gran concentración de vías pecuarias, testimonio de la asociación de la economía local al comercio lanero en la época de esplendor del renacimiento. La declaración del parque nacional de Guadarrama afecta al término municipal en su borde sureste.

La Segovia histórica tiene una personalidad marcada por una múltiple condición de borde: entre sierra y llanura, entre páramo y valle, entre urbano y rural. El emplazamiento inicial de la ciudad en lo alto del cerro del recinto amurallado aprovecha la confluencia de los ríos Clamores y Eresma, en el punto en el que sus cañones de lastras calizas están ya cerca de un tramo medio más amable. El recinto amurallado no emerge de la llanura, sino desde un valle relativamente cerrado, muy arbolado y vegetado en su fondo. Esta condición hace que en la visión lejana desde la llanura del Norte se presente nítidamente, sin una corona de crecimientos que lo desdibujen, tan sólo con la presencia del núcleo tradicional de Zamarramala, una condición que entendieron perfectamente los arquitectos del Alcazar o la Catedral.

El origen celtíbero y romano de la ciudad no es bien conocido, ni la historia durante la época musulmana. A finales del siglo XI empieza la repoblación cristiana. Según el geógrafo árabe Al Idrisi, en el siglo XII “Segovia no es una ciudad sino un conjunto de aldeas cercanas y tienen los edificios unos juntos con otros”. El final de la edad media es una época de esplendor para la ciudad, corte real de los Trastamara. El Concejo de Segovia domina amplios territorios a ambos lados de la sierra del Guadarrama y es un nodo esencial en las rutas de trashumancia, claves para un sistema productivo en el que la oveja merina es la base de una producción de paño con proyección europea a través de Flandes. Esta proyección de la ciudad tiene su reflejo en la construcción de un impresionante legado románico, gótico y renacentista, que motiva en la actualidad la declaración de varios elementos y conjuntos como Bienes de Interés Cultural. La derrota de los Comuneros ante las tropas de Carlos I en 1521, la pérdida de los Países Bajos y el progresivo desplazamiento del centro de gravedad del país hacia el Sur con la empresa americana contribuyen a una lenta pero clara decadencia. La llegada del ferrocarril en el siglo XIX produce escasos efectos sobre la economía local, y la confirmación de los puertos de Navacerrada y Somosierra como grandes pasos viarios hacia el Norte peninsular en detrimento de Navacerrada apartan aún más a la ciudad de los flujos mercantiles. El crecimiento de población durante la segunda mitad del siglo XX se debe sobre todo a la llegada de población de los núcleos rurales de la provincia. Entre los censos de 1991 y 2001, cuando estas migraciones ya han dejado de ser relevantes, la población se estanca (se pierden 9 habitantes entre ambos censos, sobre una población de algo más de 54.000).

Segovia ha pasado de contar con un sistema productivo relevante en los flujos internacionales a una estructura empresarial actual atomizada y con desventajas competitivas. El sector servicios está dominado por una oferta turística concentrada en el recinto amurallado, orientando el comercio en este sentido en detrimento del servicio cotidiano a los residentes. El turista medio llega para una excursión de día desde Madrid, y las pernoctaciones son escasas; esto explica que el comercio sea, en términos de recaudación fiscal, la especialización más relevante, con casi un tercio del total, seguido por la industria, con una alta representación de la transformación cárnica ligada a la importante cabaña porcina de la provincia. En términos de recaudación de IAE, en 2001 el recinto amurallado sigue jugando un papel relevante, con un 15% del total, pero se ve desplazado por el nuevo centro de la zona baja. Los precios inmobiliarios de la capital superan los de los municipios de La Lastrilla y Palazuelos de Eresma. De acuerdo con los índices publicados por el Ministerio de Fomento, a lo largo de la década de los noventa los precios medios de la vivienda por m2 en Madrid son entre 400 y 500 euros más caros. En 2003, la diferencia alcanza los 1.150 euros. La pérdida de residentes jóvenes con alta formación a favor del área metropolitana de Madrid y de nuevos hogares a favor de un alfóz que empieza a crecer contribuyen, en este contexto, a un envejecimiento progresivo de la población, que se acusa de manera más intensa en los barrios históricos.

Esta secuencia histórica, combinada con una altimetría compleja, explican que en parte siga siendo válida la definición de Al Idrisi: la ciudad crece en la edad media con el arrabal de San Lorenzo, de difícil conexión, y no desarrolla un ensanche durante el siglo XIX. Los crecimientos de la posguerra civil han carecido de una visión de conjunto, sin resolver su relación con los grandes elementos de la geografía local, como el borde del Eresma en La Albuera, y la configuración de un centro urbano exterior al recinto histórico se debe más a una posición geométrica y la dificultad de acceder al cerro amurallado que a unas cualidades urbanas relevantes; las oportunidades de actuación sobre el borde de los tejidos históricos han producido resultados que no han estado a la altura de las circunstancias, y la colonización del borde del Paseo Nuevo hacia el borde de Las Lastras no ha sido resuelta. Ha faltado un modelo de estructura independiente de las grandes travesías: el eje basado en la trashumancia Soria- Extremadura que pasa bajo el acueducto, la conexión con Madrid a través de La Granja y el Puerto de Navacerrada y la más reciente a través de El Espinar y la carretera de La Coruña; la dependencia de estos itinerarios explica las dificultades de reordenar la movilidad interna tras el cierre al tráfico del paso bajo el Acueducto, que ha creado un déficit de conexiones transversales en una estructura urbana lineal. Esta debilidad estructural se traduce en fechas recientes en la dificultad de articular un modelo común junto con los municipios limítrofes más activos en la corona Noreste y el eje de La Granja, tanto en lo que se refiere a la ordenación de usos como a la movilidad interurbana. La anexión a principios de la década de 1970 de cinco términos municipales (Revenga, Hontoria, Madrona, Fuentemilanos y Zamarramala) no ha conllevado una oferta residencial en estos núcleos que equilibre la del alfóz oriental, y su evolución demográfica ha sido de estancamiento o recesión en la mayoría de los casos.

El Plan General revisado es aprobado en 1984; su larga vigencia se explica en parte por el estancamiento socioeconómico, pero también por dificultades en su gestión. El modelo territorial encauza el crecimiento futuro en torno a dos direcciones: hacia el Este, residencia, y hacia el Oeste, actividad económica. Entre ambas se establecen protecciones vinculadas tanto a valores naturales como a servidumbres militares (campos de prácticas artilleras). El documento de 1984 se estructura en gran medida como un índice de referencias hacia documentos de planeamiento parcial que se asumen o futuros planes parciales y especiales. La tramitación de los primeros se ve condicionada por la débil demanda residencial, aunque los tres sectores de suelo urbanizable ven su planeamiento aprobado durante el periodo de revisión. El planeamiento especial debe ordenar unos conjuntos históricos sometidos a dinámicas de degradación variables, que combinan espacios densos en el recinto amurallado con arrabales casi rurales en el valle de San Lorenzo. Los planes especiales de mayor trascendencia, el del Recinto Amurallado y el de San Lorenzo, son objeto tras su aprobación de una fuerte judicialización, que lleva a la derogación del Plan Especial del Recinto Amurallado durante el proceso de revisión. Como consecuencia, la administración municipal pretende reducir al mínimo las remisiones a planeamiento especial, integrando el tratamiento de los tejidos históricos dentro del propio Plan General; modificaciones recientes en la legislación de protección del patrimonio no permiten llevar hasta el final esta voluntad, por lo que el Plan General aporta una ordenación transitoria con un alto grado de pormenorización como paso previo a un futuro Plan Especial.

Bases del modelo territorial

La redacción del Plan General se contrata en 2001. En este contexto local de estancamiento la administración central acomete dos acciones con potencial para devolver a la ciudad un papel en el sistema logístico: la autopista A-61 de conexión con la autopista de La Coruña y el ferrocarril de alta velocidad Madrid- Valladolid, tronco central del nuevo sistema de accesos al Norte peninsular. Ambas s tienen una lectura compleja: la mejora de las comunicaciones es una oportunidad para el desarrollo socioeconómico, pero ambas obras suponen impactos considerables, y, en el caso del ferrocarril, la nueva estación se ubica sin tener en cuenta criterios de relación con el tejido urbano. Esta segunda decisión produce dos consecuencias desfavorables para el nuevo modelo territorial: la necesidad de asegurar una adecuada conexión con el tejido urbano pese a la distancia a la que se encuentra, y, por otro lado, unas elevadas tensiones inmobiliarias en los suelos que rodean a este emplazamiento. Estos efectos, comunes en muchas ciudades españolas en los últimos tiempos, se combinan aquí con la posibilidad de una competencia de municipios vecinos, y especialmente Palazuelos de Eresma, por materializar el potencial inmobiliario de la nueva instalación.

El modelo territorial propuesto se basa en la idea de calidad para ordenar la tendencia a una creciente integración funcional con el área metropolitana de Madrid, reforzada por las nuevas infraestructuras. Segovia se presenta como alternativa de localización de alta calidad para la residencia y la implantación de actividades económicas, frente al conjunto de capitales provinciales que rodean a la capital, que en muchos casos no cuentan con la desventaja de la barrera serrana. La propuesta vertebra la ciudad con voluntad de compacidad y continuidad en su tejido desde el recinto amurallado, límite norte de esta continuidad por la necesidad de preservar los valles del Eresma y el Clamores como límites nítidos desde los que emergen Catedral y Alcazar, hasta la nueva estación ferroviaria de alta velocidad y la ampliación del polígono industrial de Hontoria en el Sur y el eje de la carretera de La Granja en el Sureste. Estos dos polos (casco amurallado y nueva estación) son la base para articular un eje viario que se corresponde al Norte con el Paseo Nuevo y al Sur enlaza operaciones de renovación o nuevo crecimiento como la antigua estación ferroviaria, Prado Bonal y el Círculo de las Artes y la Tecnología. En sentido transversal los límites están claros, siendo necesaria la resolución del borde de las Lastras hacia el Oeste y un remate viario al Este, hacia el Valle del Eresma. Se suman los siete núcleos rurales (conocidos en Segovia como barrios incorporados) anexionados hace más de tres décadas: Zamarramala, Madrona, Hontoria, Revenga, Torredondo, Perogordo y Fuentemilanos; en ellos la ordenación se basa en el mismo patrón de compacidad, adaptado a sus condicionantes locales.

La propuesta comprende la clasificación de nuevo suelo urbanizable y operaciones de transformación en tejidos existentes, en el marco de una ordenación general que protege una parte sustancial del territorio municipal de cualquier actividad edificatoria. La calidad de la propuesta se medirá en términos de:

- Cohesión social, previendo una importante proporción de vivienda protegida en los nuevos desarrollos para facilitar el acceso a la vivienda y revertir los flujos de salida de nuevos hogares hacia los municipios del entorno.

- Atención a las necesidades de la población residente, con previsión de mejoras en los equipamientos y espacios libres de carácter local en la zona central del municipio vinculadas al traslado de instalaciones militares. El plan procura evitar la tentación de concentrar los recursos públicos exclusivamente en los grandes equipamientos más visibles.

- Cualificación de la oferta científica, tecnológica y cultural mediante la previsión de grandes equipamientos de escala supramunicipal, como el Centro de las Artes y la Tecnología, una iniciativa del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio destinada a la promoción de actividades culturales y científicas, un nuevo Palacio de Congresos junto al borde Sur del recinto amurallado o la previsión de espacios para la ampliación de la Universidad. La previsión de espacios para un nuevo hospital general y para equipamientos privados

- Acondicionamiento de espacios productivos adaptados a los estándares actuales, buscando en todo caso su integración ambiental y paisajística y una vertebración con los polígonos industriales existentes que fomente las sinergias.

- Racionalización de la movilidad urbana, con una propuesta de cierre y desdoblamiento de la circunvalación SG-20 y la previsión de medidas de templado de tráfico y de regulación de accesos en las áreas históricas.

Los núcleos rurales se integran en el modelo policéntrico aportando una posibilidad de diversificación de la oferta residencial. Su crecimiento poblacional, además de garantizar su supervivencia, deberá facilitar su integración efectiva en las redes de servicios y equipamientos municipales y contribuir a una rentabilidad social y económica de la prestación del servicio.

Un nuevo modelo territorial

El modelo territorial propuesto limita severamente el crecimiento en la mitad Norte del Municipio desde la convicción de que la calidad histórica, artística y escénica del recinto amurallado y el cinturón verde los hacen merecedores de la más alta protección, como reconocen los sucesivos decretos de protección de vistas y paisajes y las DOTSE, y su condición de Patrimonio de la Humanidad. El mantenimiento de una relación armoniosa con los valles del Eresma y el Clamores permite mantener uno de los paisajes históricos de mayor calidad de España y del mundo, y este objetivo requiere tanto acciones a gran escala, como la delimitación de ámbitos de protección visual, como a escala más menuda mediante la actualización de las normas de protección de los recintos históricos que garanticen una vitalidad que evite su conversión en mero decorado.

En las áreas patrimoniales de mayor valía una mejora de su regulación urbanística contribuye a aclarar situaciones y a hacer más eficaz la protección de los elementos valiosos. La actualización de criterios puede contribuir, en conjunción con mejoras en las políticas de movilidad y fomento de la rehabilitación, a facilitar la llegada a estas áreas de nuevos hogares jóvenes, que aseguren la vitalidad de ámbitos que mantienen un papel simbólico y económico relevante. La propuesta de regulación de la edificación se basa en un exhaustivo análisis de los valores histórico-artísticos de la edificación, de sus condiciones de habitabilidad según criterios actuales de confort, y de las posibilidades de resolver situaciones claramente insatisfactorias en las que es posible mejorar el espacio urbano y la calidad residencial mediante acciones puntuales de reordenación de volúmenes. Los tejidos urbanos de las zonas centrales de la ciudad exteriores a las áreas históricas acusan problemas de movilidad y están condicionados por instalaciones militares como la Base Mixta, que dificultan la comprensión de las piezas urbanas en toda su coherencia y cuya transformación puede mejorar en términos dotacionales tejidos de alta densidad edificatoria y poblacional.

Por otra parte, los planeamientos de desarrollo del Plan General de 1984 se encuentran en avanzado estado de tramitación o materialización, y teniendo en cuenta la vigencia indefinida del Plan (baste recordar las más de dos décadas del Plan de 1984) se propone una nueva generación de crecimientos, residenciales y para actividades económicas. Estos crecimientos son acotados, y tienen en cuenta la modificación de los valores naturales y paisajísticos que producen en la zona Sur las nuevas infraestructuras supramunicipales, sus enlaces con el tejido urbano, decisiones municipales previas, como los acuerdos con el Ministerio de Defensa para el traslado de parte de sus instalaciones en el centro urbano a Prado Bonal, y determinaciones de las DOTSE sobre la articulación del nodo de centralidad de la estación. Todos estos condicionantes llevan a definir un conjunto de nuevos crecimientos al sur de la circunvalación SG-20.

El Plan integra una apuesta decidida por un modelo de crecimiento compacto, basado en la continuidad con los núcleos urbanos existentes y en la previsión de una integración urbana de la nueva estación de alta velocidad, rechazándose las diversas iniciativas planteadas para crecimientos residenciales de baja densidad en emplazamientos aislados. La implantación de la estación y el propio trazado ferroviario puede cuestionarse por su impacto y posición sobre el territorio, pero se trata de una actuación irreversible en el momento de inicio de la redacción del Plan, por lo que constituye un dato de partida que no se puede ignorar. Las Directrices de Ordenación del Territorio de Segovia y Entorno (DOTSE) establecen su desarrollo como área potencial de nueva centralidad, en el marco más amplio del corredor Segovia- La Granja. El modelo del Plan General interpreta las determinaciones de las DOTSE teniendo en cuenta elementos ambientales relevantes, fraccionando el crecimiento urbano Sur en dos grandes ámbitos: uno de ellos se estructura en torno al enlace entre Prado Bonal y la estación ferroviaria de alta velocidad (sin rebasar el trazado), mientras que el otro se apoya en el frente occidental de la carretera CL-601. En el diseño de estos crecimientos han primado tres criterios: continuidad, evitando la dispersión y orientando de manera clara el crecimiento hacia dos ejes urbanos con capacidad para acoger usos diversos y un potencial poblacional susceptible de rentabilizar sistemas de transporte público potentes; compacidad, buscando densidades que permitan una vida urbana de cierta diversidad aunque con un impacto paisajístico aceptable; y sostenibilidad del desarrollo, tanto en términos ambientales como económicos y sociales. Ambos quedan separados por una cuña verde con más de 400 metros de anchura que asegura la conexión natural de la ciudad con el piedemonte de la sierra de Guadarrama y el Puerto de la Fuenfría e integra elementos ambiental y culturalmente muy valiosos, como el cordel de Santillana y el trazado histórico del acueducto. Los crecimientos se han delimitado teniendo en cuenta los condicionantes de carácter ambiental que establece la planificación territorial y sectorial, así como con las determinaciones de las DOTSE. Se han aplicado criterios análogos en cuanto a la definición de las áreas de crecimiento en el resto del municipio, permitiendo pequeños crecimientos en los barrios incorporados que hagan posible su relanzamiento demográfico, necesario para asegurar la sostenibilidad de un sistema dotacional adaptado a su tamaño y necesidades.

La densidad edificatoria y residencial en los ámbitos sujetos a transformación no se entiende como un parámetro numérico abstracto y descontextualizado. Su determinación responde a un análisis cuidadoso del contexto y un ensayo de las posibilidades de formalización que tenga en cuenta los parámetros básicos: usos, tipologías, alturas, fondos edificables, diseño y disposición de los espacios públicos y las dotaciones, relaciones con preexistencias colindantes. El Ayuntamiento decide, en función de los condicionantes de cada ámbito y el resultado del ensayo señalado, si este se transforma en una ordenación detallada con carácter vinculante o se adoptan únicamente los parámetros numéricos e instrucciones que orientan la ordenación, remitiendo la pormenorización a un momento posterior. En el caso del PGOU de Segovia, la mayoría de los ámbitos en suelo urbano no consolidado cuentan con ordenación detallada desde el propio plan, mientras que en los ámbitos de suelo urbanizable se remite en casi todos los casos la pormenorización a un futuro Plan Parcial. Con mayor razón si cabe, en los ámbitos de intervención en entornos de áreas históricas valiosas el Plan establece una ordenación detallada completa, asegurando de esta forma una ordenación coherente.

La formalización normativa del Plan General

La regulación normativa se adapta en términos de organización documental en gran parte al esquema del Plan General preexistente, por explicito deseo de la administración municipal y los servicios técnicos. No obstante, se han introducido importantes innovaciones en cuanto a los contenidos, que derivan tanto de las exigencias de un marco legislativo muy diferente al de 1984 como de la conveniencia de actualizar los criterios técnicos y estéticos en coherencia con el nuevo modelo territorial. Las principales innovaciones corresponden a los siguientes aspectos

-Mejora del control de la evolución del modelo territorial, complementando el Informe Urbanístico Municipal preceptivo según la reglamentación regional con un informe cuatrienal que introduce indicadores adicionales.

-Remisión al Plan Especial de las Áreas Históricas del tratamiento de estos recintos, estableciendo una prolija ordenación de carácter transitorio y determinaciones para el futuro Plan Especial mediante una ficha de condiciones. Frente al modelo de 1984, un único plan abarcará todos los recintos.

-Mejora de la ordenación del suelo rústico, basada en un exhaustivo reconocimiento de sus características actuales, incluyendo cambios sustanciales que aumentan el nivel de protección introduciendo criterios de las DOTSE, tanto en cuanto a valores naturales como paisajísticos. Un ejemplo es la primera delimitación gráfica de las zonas afectadas por la protección visual desde los miradores del Alcazar y La Canaleja desde su declaración textual en la década de 1940, evitando de este modo la indeterminación en esta materia.

-Definición de condiciones de la urbanización y la edificación con carácter obligatorio para el suelo urbano consolidado, al igual que en 1984, y con carácter subsidiario para aquellos aspectos no regulados por el planeamiento de desarrollo en suelos urbanos no consolidados y suelos urbanizables, sentando las bases para la coherencia entre el modelo territorial y la escala de la arquitectura. Una de las innovaciones más relevantes es la modificación de los criterios de medición de la edificabilidad, con una formulación más clara que favorece la adopción de tipologías residenciales de mayor calidad ambiental (la doble ventilación de las viviendas redunda en su mayor calidad sanitaria) y espacial, y con mayor eficiencia energética. La regulación de los espacios libres de manzana flexibiliza los parámetros de la ordenanza existente en materia de patios asegurando una calidad urbana adecuada teniendo en cuenta la compleja topografía del casco urbano. Las especificaciones para la redacción de proyectos de urbanización se han ampliado considerablemente, incorporando apartados específicos para el diseño del espacio público que tienen en cuenta criterios de adecuación a las diferentes piezas urbanas.

-Las ordenanzas se agrupan en diez grandes grupos, en función de afinidades y de situaciones urbanas:

1- Protección de la edificación: se desglosa en dos ordenanzas, la primera de las cuales (1- Protección de la edificación) se destina a la regulación de los más de 800 edificios catalogados, mientras que la segunda (2- Recintos históricos) aborda la regulación de aquellos edificios que, sin contar con valores relevantes, contribuyen a la conformación de los tejidos históricos.

2- Mantenimiento de la edificación: Corresponden a áreas de suelo urbano en las que en su totalidad o su mayor parte se considera concluido el proceso de ocupación del espacio, y, consecuentemente, en la misma medida se ha agotado el aprovechamiento urbanístico salvo excepciones de carácter puntual que se abordan de modo específico.

3- Edificación cerrada: Abarca zonas urbanas existentes en las que se asume el planeamiento vigente, áreas de suelo urbanizable con planeamiento aprobado igualmente asumido, y condiciones orientativas para nuevos desarrollos.

4- Residencial en bloque abierto: Abarca zonas urbanas existentes en las que se asume el planeamiento vigente, áreas de suelo urbanizable con planeamiento aprobado igualmente asumido, y condiciones orientativas para nuevos desarrollos.

5- Vivienda unifamiliar: Se han separado en este cuerpo las situaciones propias de la ciudad de Segovia y sus crecimientos, al considerar que los barrios incorporados presentan una problemática diferenciada que requiere un tratamiento separado. Abarca zonas urbanas existentes en las que se asume el planeamiento vigente, áreas de suelo urbanizable con planeamiento aprobado igualmente asumido, y condiciones orientativas para nuevos desarrollos.

6- Terciario: Se desglosa en condiciones específicas para terciario comercial, de oficinas y hostelero. Abarca zonas urbanas existentes en las que se asume el planeamiento vigente, y establece condiciones para nuevas edificaciones en las tres categorías contempladas. La regulación para establecimientos hosteleros contempla las situaciones en entornos rurales como ciertas zonas del valle de San Lorenzo o los barrios incorporados.

7- Industrial: Abarca zonas urbanas existentes en las que se asume el planeamiento vigente, especialmente en lo referido a la modificación del Plan General para los polígonos de El Cerro y Hontoria, y condiciones orientativas para nuevos desarrollos en esta uso en tipologías no presentes hasta el momento en la ciudad.

8- Barrios incorporados: Se diferencian las tres situaciones de casco consolidado, borde de casco y crecimiento, definiéndose condiciones orientativas para los nuevos crecimientos.

9- Dotacional: se controlan las transformaciones de usos en aquellos casos en los que, de acuerdo con lo establecido en la legislación vigente, se haya cumplido el estandar mínimo de equipamientos con actividades privadas, para asegurar que se mantenga un nivel de dotaciones correcto

10- Asentamientos del valle del Eresma: se permite el mantenimiento de las edificaciones y actividades existentes, limitándose el incremento de viviendas con el objeto de limitar el crecimiento de estos asentamientos a un uso preferentemente terciario hostelero.

Se define una Ordenanza Reguladora del Procedimiento Abreviado para el Otorgamiento de Licencias Urbanísticas, en consonancia con lo establecido en el artículo 294 RUCyL.

Gestión

El Plan remite la definición del sistema de actuación al momento del Proyecto de Actuación. No obstante, establece para el ámbito de crecimiento hacia el Sur del polígono industrial de Hontoria la aplicación del sistema de expropiación para agilizar su gestión y hacer frente a precios económicos a la escasez de suelo industrial. Se han mantenido las determinaciones del planeamiento vigente en cuanto a la obtención de sistemas generales incluidos en sectores en tramitación. Para los nuevos sistemas generales definidos en la revisión se ha optado, con carácter general, por su adscripción a sectores de suelo urbanizable o suelo urbano no consolidado. En casos puntuales, por la propia naturaleza de la dotación o por otras circunstancias, se ha optado por la expropiación. Es el caso de la propuesta de instalaciones militares al Sur de Perogordo, como emplazamiento alternativo a las actuales instalaciones en casco urbano, del cierre de la circunvalación SG-20, del emplazamiento del futuro instituto de San Lorenzo, y de una reducida superficie de espacio libre en el entorno del colegio de los Maristas.

La articulación del Plan General con las diferentes escalas de intervención

Pese a la aparente rigidez del formato legal y la vocación omnicomprensiva de la figura del Plan General, su aplicación a un territorio concreto hace que difícilmente puedan ser iguales los planes de dos municipios. Un modelo territorial no se limita a un esquema, representa la valoración de la geografía, las infraestructuras, las formas de ocupación territorio y los tejidos urbanos, junto con las previsiones de las diferentes administraciones y agentes privados que inciden en este espacio. El juego de los diferentes actores territoriales propicia una compartimentación y sectorización del territorio, en términos físicos y de competencias, que suele dificultar la coherencia entre las distintas actuaciones. El papel del Plan General debe ser el de contribuir a esta coherencia, tanto para la eficiencia en el uso de los recursos públicos como para la sostenibilidad ambiental y social del territorio.

En el caso del patrimonio histórico, el Plan opta por enriquecer la información gráfica sobre los valores de cada elemento y establecer un formato de ficha más sencillo: la ficha es una consecuencia del plano, y no al revés. De este modo, la comprobación de la coherencia de las protecciones entre edificaciones colindantes es mucho más sencilla, y también se facilita la resolución del problema de la individualización del grado de protección de los diferentes cuerpos edificados dentro de una misma parcela catastral, más complejo en un sistema convencional. Las modificaciones en las legislaciones urbanística y patrimonial durante el periodo de tramitación llevan a volver a un modelo de Plan Especial con tramitación separada, integrando la ordenación definida como régimen transitorio hasta la aprobación de este. En el caso del patrimonio arqueológico el Plan se ve obligado por las modificaciones legislativas señaladas a clasificar como suelo rústico con protección cultural el afectado por yacimientos, aun en aquellos casos en los que por la disposición del suelo urbanizable definido en el modelo territorial la solución clásica hubiera sido una integración en el sistema de espacios libres. El Plan General establece un mecanismo que fomenta la excavación arqueológica de estos suelos permitiendo su cambio a un régimen de suelo urbanizable de aquellas zonas incluidas en las definiciones cautelares de los yacimientos que se demuestre que carecen de valores, prefigurando modificaciones en este sentido en la legislación regional.

En paralelo a la redacción del Plan General o como resultado de esta se plantean reflexiones en otras escalas y ámbitos, que también alimentan el modelo territorial, a través del Plan Estratégico, las Directrices de Ordenación del Territorio de ámbito subregional (DOTSE) y el Plan de Movilidad. La ciudad y su alfóz acometen la redacción del Plan Estratégico Segópolis, tan importante como proceso de concertación de voluntades como en su resultado documental, cuyas conclusiones y propuestas son coincidentes con las del Plan General. Se busca superar una dinámica de confrontación entre los modelos de desarrollo de los municipios, tanto en lo que se refiere a los recursos naturales (agua) como en cuanto al posicionamiento de cada municipio respecto a las nuevas infraestructuras y, especialmente, el ferrocarril de alta velocidad. A este proceso también contribuye la redacción, igualmente coincidente, de las DOTSE,  que aportan pautas de gran relevancia para la ordenación de los sistemas territoriales y la protección medioambiental. El Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Segovia aborda  la problemática de la ordenación de los flujos cotidianos en el municipio. Frente a iniciativas y estudios previos en los que la accesibilidad en vehículo privado al recinto amurallado o a sus bordes inmediatos se plantean como un objetivo que amenaza el equilibrio de usos, justificando propuestas costosas y complejas como túneles bajo el recinto amurallado, el Plan de Movilidad aporta una perspectiva diferente: ordena el uso del vehículo privado en función de usos y actividades, facilita la movilidad peatonal, potencia el transporte colectivo y establece una zonificación de la ciudad atendiendo a las características de su tejido urbano y social. El Plan General, en este sentido, aporta pautas de tratamiento del espacio público con las que este Plan de Movilidad es coherente.

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